miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Beso De La Sombra

A veces, en la noche, mientras leo
-olvidado de todo lo que existe-
oigo en mi estancia sola el aleteo
de mi espiritu triste.

Baja a mi frente, a refrescar mis males,
un soplo, cual un halito de brisa;
el que abrio en unos labios virginales
la flor de la sonrisa.

Aroma que aspirè cuando compuse
el madrigal màs puro y mas risueño;
suspiro de una boca en la que puse
por cada òsculo, un sueño.

¡Suave aliento de amor que me circunda
de ultraterrestre luz desconocida,
llevame al seno de la paz profunda,
y, como llama moribunda,
sopla sobre mi vida!.

-Luis G. Urbina-